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Las reglas de oro de la alimentación
antihipertensiva
La
alimentación del paciente hipertenso es fundamental
a la hora de controlar su enfermedad. El hipertenso, más
que seguir un régimen especial, debe reeducar su
dieta, de manera que ésta sea moderada en su valor
calórico y en la ingesta de sal. Esta es la opinión
de los expertos. Cuando se produce un exceso en la dieta
antihipertensiva recomendada por el especialista, la única
medida posible es procurar no repetirla de forma habitual.
Este exceso provoca que la presión arterial se eleve,
repercutiendo negativamente sobre la presión de los
vasos sanguíneos, corriendo el riesgo de padecer
complicaciones cardio y cerebrovasculares. En líneas
generales, el hipertenso, salvo que tenga algún tipo
de complicación, puede comer cualquier alimento,
pero de forma moderada.
La Sociedad Española de Hipertensión-Liga
Española para la Lucha contra Hipertensión
Arterial (SEH-LELHA) recomienda reducir el consumo de sal
como medida más inmediata y popular cuando se diagnostica
la enfermedad hipertensiva. Sin embargo, existe una gran
viabilidad de un paciente a otro en la respuesta a la restricción
de sal en la dieta, esto se debe a la existencia de la denominada
"sensibilidad a la sal";, así, se dan casos
de pacientes hipertensos sensibles (60%) y resistentes a
la sal (40%). Mientras los primeros reducen su presión
arterial gracias a la disminución en el consumo de
sal, los segundos no la modifican.
La mayoría de los alimentos en su estado natural
contienen sodio, algunos en pequeñas cantidades como
la fruta y los vegetales, otros en mayores cantidades como
determinadas carnes (cerdo), vísceras (riñones
e hígado), mariscos, etc. En la dieta del paciente
hipertenso se deberían evitar las comidas enlatadas,
precocinadas y embutidos, no emplear el salero de mesa,
aunque cocinando los alimentos con sal.
Según los estudios realizados al respecto en diversas
poblaciones, se observa que en países donde se consume
más sodio tienden a tener mayores presiones arteriales
y mayor prevalencia de hipertensión de los que consumen
menos sodio. Aunque, en España el 80% de los pacientes
hipertensos diagnosticados, no controlan adecuadamente su
enfermedad, comemos bastante pescado, verduras y frutas,
altamente recomendables en la dieta antihipertensiva, la
ingesta media de sal es de unos 12-13 grs. de sal, mientras
que lo ideal sería reducir esta cifra a la mitad.
Respecto
al tratamiento farmacológico de los pacientes hipertensos
tiene un papel importante el grupo de medicamentos antihipertensivos
denominados calcioantagonistas, estos medicamentos son más
eficaces en alta que en baja ingesta de sal. La terapia
con calcioantagonistas es muy importante en países
donde se consume mucho sodio. En estas circunstancias otros
fármacos (IECA, los antagonistas de los receptores
de la angiotensina II, los betabloqueantes y la doxazosina)
ven reducido su efecto antihipertensivo. Por otro lado,
respecto al cumplimiento del tratamiento farmacológico
es esencial que sea fácil de recordar por el paciente,
por ello los tratamientos en monodosis (una vez al día)
permiten un mejor cumplimiento. Hay que añadir que,
por lo general, los pacientes hipertensos suelen ser mayores
de 60 años y, además, tienen otras enfermedades
concomitantes, por lo que al cabo del día toman una
gran cantidad de comprimidos. La medicación antihipertensiva
en una sola toma al día por la mañana, habitualmente
con el desayuno, permite controlar durante 24 horas los
niveles de presión arterial hasta la siguiente toma
y facilitan su recuerdo.
Estudio Educa
La Sociedad Española de Hipertensión-Liga
Española para la Lucha contra la Hipertensión
Arterial (SEH-LELHA), reconoce que la falta de cumplimiento
del tratamiento tanto farmacológico como no farmacológico
como una de las causas más comunes de la hipertensión
refractaria. En línea de educar al paciente hipertenso,
la SEH-LELHA inició el pasado mes de noviembre el
Estudio Educa, en colaboración con Química
Farmacéutica Bayer, que ha incluido a más
de 4.000 pacientes y 800 médicos de atención
primaria. Éste tiene como objetivo comprobar que
una correcta educación en los hábitos de vida
del paciente hipertenso es el complemento perfecto al tratamiento
farmacológico para ayudar al paciente a controlar
su enfermedad. La formación del paciente hipertenso
incluirá amplia información a través
de folletos divulgativos y un video sobre la enfermedad,
factores de riesgo y hábitos de vida más saludables,
adicionales al tratamiento farmacológico de la hipertensión.
El paciente hipertenso debe controlar periódicamente
la presión arterial, así como seguir unas
normas básicas de alimentación y hábitos
de vida y hacer ejercicio físico moderado todos los
días. En la actualidad, los médicos aconsejan
a los pacientes mantener sus cifras de presión arterial
por debajo de 140/90 y a niveles todavía más
bajos si el paciente es diabético.
El Programa Educa dispone de una página web [www.programaeduca.com],
donde el paciente hipertenso puede encontrar información
sobre su enfermedad, así como participar en un foro
de debate y evaluar sus conocimientos acerca de la hipertensión.
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