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Una piel de cine
La belleza de algunos rostros de la gran pantalla resulta
envidiable ¿verdad? Aunque en ocasiones no somos
del todo conscientes, parte de esa belleza radica en un
cutis sano y bien cuidado. En este reportaje ofrecemos algunos
consejos para obtener y mantener “una piel de cine”.
Para
que la piel pueda ser cuidada adecuadamente, lo primero
es conocer los diferentes tipos existentes y cuál
es el que se corresponde con el que nosotros poseemos. Los
dermatólogos dividen los tipos de piel en dos grupos:
secos o grasos. La manera más sencilla de determinar
el tipo de piel, consiste en lavarse el rostro por la noche,
con agua y jabón y sin aplicar ningún tipo
de crema, y a la mañana siguiente, observar la piel
con abundante luz y detenidamente, pasando los dedos limpios
por ella. Así, resulta sencillo identificar qué
partes de la cara son más suaves, y cuáles
segregan grasa por sí mismas.
La piel seca posee poros pequeños y bastante débiles;
tiende a la formación de escamas; luego de lavarla
con jabón común, permanece tensa; posee muy
pocas impurezas. La piel grasa presenta poros grandes; posee
muchas impurezas; aún habiéndola limpiado,
presenta un aspecto grasoso. Pero también es frecuente
que la piel presente características de ambos grupos;
en este caso, se trata de una piel mixta, en la que la nariz,
la frente y la barbilla –denominada como “zona
T”– mostrarán un aspecto grasoso, mientras
que las mejillas presentarán características
propias de una piel seca. También existen rostros
que presentan manchas rojas, escozor, pequeñas espinillas
y, por lo general, sensible a las alergias; se trata de
una piel sensible.
Una vez determinado el tipo de piel, e independientemente
de los cuidados específicos que requiere cada uno,
existen una serie de medidas, válidas para todos,
que suponen en realidad la base de una piel saludable y,
en consecuencia, bonita.
Limpieza facial
A lo largo del día, sobre la piel se acumulan restos
de maquillaje, polvo, grasa natural y sudor, por lo cual
es conveniente realizar una limpieza adecuada cada noche,
aún cuando no se aplicara maquillaje. Por las mañanas
resulta beneficioso refrescar el rostro con agua a temperatura
ambiente y una loción suave, de acuerdo a cada tipo
de piel. Asimismo, existen diversos y variados productos
para la limpieza facial, cuyo uso es muy recomendable:
Jabones: son empleados habitualmente para limpiar la grasa
y la suciedad acumulada durante todo el día, sobre
todo, los jabones neutros o los especiales para niños.
Las partículas de maquillaje deben ser recubiertas
por sustancias grasas especiales, a fin de poder ser removidas;
por ello, no es lo más adecuado retirar el maquillaje
con el uso de jabones normales.
Leches limpiadoras: puede ser empleada sobre cualquier
tipo de piel. Es capaz de remover el maquillaje, al igual
que elimina las sustancias grasas acumuladas sobre la piel
durante el día. Al aplicarla, resulta ventajoso realizar
un breve y suave masaje con las yemas de los dedos, para
luego proceder a retirarla. Si luego de esto, permaneciera
sobre la piel una sensación pegajosa, quiere decir
que no es soluble en agua y será necesario emplear
un pañuelo de papel.
Crema limpiadora: es eficaz sobre pieles muy secas debido
a su alto contenido graso. Es muy buena para remover un
maquillaje graso. Se aplica dando un suave masaje con un
pañuelo de papel o un cepillo suave. Posteriormente,
se lava la cara con una loción adecuada al tipo de
piel y agua fresca, de manera que la grasa sea removida
en su totalidad.
Aceite limpiador: es eficiente sobre pieles normales y
grasas, al igual que remueve satisfactoriamente los maquillajes
oleosos. Para retirarlo, se debe emplear pañuelos
de papel y/o agua fresca.
Exfoliación
Se trata de un tratamiento facial, cuyo fin es la eliminación
de impurezas y células muertas. También es
conocido como peeling. Requiere de cepillos faciales y cremas
que, por lo general, contienen ciertas sustancias químicas
ásperas, grasas y limpiadoras que son capaces de
efectuar una limpieza profunda, puesto que raspan la piel
eliminando las células muertas. Antes de aplicar
un tratamiento tipo peeling, resulta conveniente limpiar
adecuadamente el rostro; seguidamente, con la cara mojada
se aplica uniformemente la crema exfoliadora; los masajes
deben ser suaves y precisos, ya que de lo contrario, la
piel podría irritarse. De igual manera, se debe tomar
la precaución de no aplicarla en la zona que circunda
a los ojos. Una vez finalizado el tratamiento, la crema
debe ser removida con agua tibia, para luego aplicar sobre
el rostro una crema hidratante.
Cabe destacar que su uso depende de cada tipo de piel. Una
piel normal o ligeramente grasa, puede ser sometida a este
tratamiento dos o tres veces por semana; las pieles sensibles
deben ser exfoliadas una vez cada dos semanas. Asimismo,
las cremas exfoliadoras pueden ser utilizadas sobre la espalda,
el escote y los brazos.
Una alternativa más casera
La aplicación de vapores pueden resultar sumamente
ventajosos, ya que permiten una mejor extracción
de puntos negros y espinillas, además de una mejor
irrigación sanguínea; por otro lado, la acción
de las cremas y mascarillas se ve facilitada, dado que pueden
penetrar mucho mejor. Su acción es bastante eficaz
sobre pieles grasas, más aun si se aplica una vez
cada semana o cada dos semanas. Sin embargo, este tratamiento
no debe ser realizado sobre pieles secas o sobre aquellas
que posean muchas venillas, puesto que se secaría
más o el calor podría dilatar las venillas
incrementando su aparición.
Un vapor casero apropiado consta de un litro de agua hirviendo
con una mezcla de hierbas tales como eucalipto, tilo, manzanilla,
menta, lavanda y árnica; estas hierbas poseen propiedades
antisépticas y calmantes, lo que le confiere su eficacia
en el tratamiento beneficioso del cutis. Antes de su aplicación,
resulta preciso realizar una limpieza del rostro; posteriormente,
con el cabello recogido, se debe inclinar la cara sobre
el recipiente con el agua, colocando una toalla sobre la
cabeza de manera que el vapor no se esfume. El tratamiento
no debe durar más de diez minutos. Concluido el baño
facial de vapor, el rostro debe ser secado sutilmente, para
luego eliminar cuidadosamente las espinillas. No obstante,
no hay que olvidar que ante cualquier problema de piel,
sobre todo si se prolonga en el tiempo, lo mejor es consultar
al dermatólogo antes de tomar medidas que pudieran
ser contraproducentes.
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