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Una aproximación a la homeopatía
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Una aproximación a la homeopatía

La homeopatía es un cuerpo doctrinal desarrollado y puesto a punto por un médico alemán Samuel Christian Friederich Hahnemann a finales del siglo XVIII. Este médico describió la preparación y el método de aplicación de unos medicamentos que posteriormente recibieron el nombre de medicamentos homeopáticos.

Partiendo de la hipótesis de que una sustancia es capaz de curar una enfermedad si ella misma es capaz de provocarla en una persona sana, y tras una ingente labor investigadora, Hahnemann confirmó así su hipótesis de que una sustancia que provoca en un sujeto sano un conjunto de síntomas es capaz de curar, a dosis muy bajas, síntomas semejantes en una persona enferma (una sustancia es capaz de curar una enfermedad semejante a la que ella es capaz de provocar en una persona sana). De esta forma y tras varios años de estudio y de experimentación clínica, Hahnemann puso a punto este método terapéutico que llamó homeopatía y que podemos resumir como "un método terapéutico que consiste en dar al enfermo como medicamento la sustancia que en grandes cantidades es capaz de provocar en un sujeto sano una enfermedad semejante".

El medicamento homeopático

Los medicamentos para uso homeopático se preparan a partir de productos de origen vegetal, animal o de productos químicos (minerales u orgánicos). Se parte de tinturas madres para los productos solubles en agua o alcohol, y de trituraciones para aquellos productos que no son solubles en agua ni en alcohol. Durante su preparación, el medicamento homeopático es sometido a un doble proceso: la desconcentración progresiva y la agitación vigorosa.

Metodología

Según la Sociedad Española de Medicina Homeopática, toda sustancia farmacologicamente activa provoca en un individuo sano y sensible un conjunto de síntomas que son característicos de esa sustancia y que se denomina patogenesia.
Toda persona enferma presenta un cuadro clínico característico de su enfermedad y de su forma de enfermar. Hay una serie de síntomas y signos que caracterizan la enfermedad y que permiten hacer el diagnóstico nosológico. Pero además existen una serie de síntomas y signos que son característicos de su forma de enfermar y que quizás no presente otro enfermo con la misma enfermedad.

Para tratar a una persona enferma con un medicamento homeopático se tienen en cuenta tanto los síntomas característicos de la enfermedad como los síntomas particulares de la reacción del enfermo ante la enfermedad y se le administrará aquel medicamento homeopático que experimentalmente sea capaz de provocar en un sujeto sano el conjunto de síntomas que presenta el enfermo. El médico homeópata, es decir, aquel que habitualmente o preferentemente utiliza los medicamentos homeopáticos, ante una persona enferma, procede en primer lugar a realizar una historia clínica detallada, a explorar al enfermo y a pedir todas aquellas pruebas complementarias necesarias para llegar al diagnóstico de la enfermedad. Una vez hecho el diagnóstico y en función del cuadro clínico que presente el enfermo, decidirá cual es la terapéutica más adecuada para él: cirugía, tratamiento farmacológico convencional, tratamiento homeopático o ambos, fisioterapia, etc...

Este aspecto es muy importante porque pone de relieve que la homeopatía es un método terapéutico que aporta al médico otra arma terapéutica más, segura y eficaz. El medicamento homeopático no es específico de una enfermedad determinada sino que es específico de una "forma de enfermar", esto hace que una misma enfermedad, en diferentes personas, pueda ser tratada con diferentes medicamentos en función del cuadro de reacción que presente cada enfermo y que un mismo medicamento pueda servir para tratar diferentes enfermedades siempre que el cuadro clínico del enfermo coincida con la patogenesia de ese medicamento. Por ello la homeopatía es una terapéutica individualizada.

Aplicaciones

Los medicamentos homeopáticos pueden estar indicados en numerosos enfermedades, según detalla la Sociedad Española de Medicina Homeopática:

Problemas otorrinolaringológicos y bronquiales: otitis, rinintis, faringitis, amigdalitis, laringitis, traqueitis, y bronquitis, asma. Tanto infecciosos como alérgicos.

Problemas digestivos: problemas de estómago: acidez, ardor, pesadez, malas digestiones, flatulencia, úlcera gastro-duodenal, diarrea, estreñimiento. Náuseas, vómitos. Aftas.

Problemas cardiocirculatorios: hipertensión arterial, arteriopatías periféricas, problemas venosos: varices, pesadez de piernas.

Problemas ostero-articulares: todo tipo de dolor muscular y/o articular sea por artrosis o por artritis: dolor de cuello, de hombros, de codos, de muñecas. Lumbago, lumbociática, dolor de rodillas, dolor de tobillos etc.. Esguinces, contracturas etc..

Problemas urológicos: infecciones urinarias de repetición, próstata.

Problemas ginecológicos: dolor durante la regla, alteraciones de la regla, síndrome premenstrual, trastornos de la menopausia.

Problemas dermatológicos: eczemas, urticarias, acné, forúnculos de repetición, herpes simple y zoster

Problemas oftalmológicos: conjuntivitis, blefaritis, orzuelos, dacriocistitis

Problemas de comportamiento: ansiedad, angustia, depresión, estrés, cansancio psíquico.