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Quiropraxia: las vértebras
en su sitio
La
homeoestasis es el concepto básico con el que los
profesionales de la quiropraxia inician su acercamiento
al mundo de las enfermedades del cuerpo humano. Al igual
que en la mayoría de las disciplinas de la medicina
natural o alternativa, esta técnica parte de este
concepto que supone que las enfermedades corresponden al
desequilibrio del organismo humano que, por naturaleza,
debería estar siempre en armonía.
El nombre quiropraxia proviene del griego quiros (manos)
y praxis (ejercer, practicar) y su historia, de poco más
de un siglo, la convierten en una de las ramas de la medicina
más nueva y de más rápida difusión
en los últimos años en norteamérica.
Su área de trabajo es básicamente la columna
y su base científica se basa en el hecho de que a
través de la columna vertebral pasan cientos de fibras
nerviosas que conectan los diversos órganos del cuerpo
humano a los receptores del cerebro.
El problema sobreviene cuando la columna vertebral sufre
desalineaciones lo cual provoca distención de los
ligamentos y músculos, activando los receptores del
dolor y enviando señales excesivas al sistema nervioso.
Fuera de línea
Las razones para que la columna vertebral pierda su homeoestasis,
nombre que recibe el equilibrio natural en la quiropraxia,
son diversas: golpes fuertes, infecciones, inflamaciones,
problemas congénitos (genéticos), una mala
postura. Por lo mismo, los mayores usuarios de este tipo
de técnica suelen ser varones que realizan trabajos
pesados o sistemáticos o que han sufrido lesiones
deportivas. De hecho, son muchos los deportistas profesionales
que recurren a esta terapia después de alguna práctica
en la que se han lesionado. Todos estos factores terminan
por desalinear las vértebras, las que pierden su
posición original.
En términos simplificados la técnica se basa
en el reestablecimiento de la armonía del cuerpo
por medio del realineamiento de la columna vertebral. Para
ello, se usan técnicas manuales. El proceso se inicia
con la anamnesis (historia contada por el paciente), continúa
con un examen físico de palpación, termografía
y análisis postural y, además, un análisis
radiológico.
El objetivo es encontrar las subluxaciones (desalineamientos)
de las vertebras para poder ajustarlas en el lugar debido.
Artículos científicos han concluido la eficacia
de los ajustes quiropáxicos, demostrando también
la mejoría considerable en patologías neuromusculares,
como cefaleas, lesiones cervicales.
Breve historia de la quiropraxia
La historia de esta técnica es muy reciente, hace
apenas un siglo (en 1895) el canadiense Daniel Palmer se
estableció en la ciudad de Davenport, en USA, como
magneto-terapeuta y atendió el caso del cuidador
del edificio donde trabajaba quien, al haber cargado un
peso, había sentido un sonido en la espalda seguido
por la pérdida de la audición. En el primer
exámen, Palmer observó que tenía una
hematoma en la espalda.
Luego, con más detención notó que se
trataba de un desalineamiento de la columna vertebral y,
utilizando un proceso de palanca, logró retornar
la vértebra a su lugar de origen. Unos días
después, el paciente recobró la audición.
A partir de este descubrimiento, el hijo de Palmer continuó
las investigaciones en torno a la quiropraxia y, posteriormente,
fundó la Palmer School of Chiropractic, actualmente
conocida como Palmer University. En tanto, la esposa del
descubridor, escribió el primer libro de anatomía
humana dirigida a la recién estrenada especialidad.
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