Una
insolación es un cuadro debido a la acción
directa y prolongada de la irradiación solar sobre
la cabeza, siendo los niños, los ancianos y las
personas débiles, los más expuestos a sufrirlo.
Las insolaciones se caracterizan por dolor de cabeza,
náuseas, vómitos y debilidad generalizada
que pueden aparecer unidos a la fiebre, el vértigo,
los calambres musculares, las alteraciones visuales e,
incluso, las convulsiones.
Lo primero que debe hacerse ante estos síntomas
es retirar de la exposición al sol y situarse en
una estancia fresca y bien ventilada. Convendría
colocar compresas frías en la cabeza e incluso
tomar un baño no muy frío, si la temperatura
es elevada. Es aconsejable también tomar líquidos
fríos (mejor zumos naturales) y evitar las comidas
pesadas. Si se da un dolor demasiado intenso, tomar ácido
acetilsalicílico y acudir al hospital si persiste
el cuadro o el paciente no acaba de recuperarse totalmente.