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Breve
glosario de la osteoporosis
La osteoporosis es una enfermedad del aparato locomotor en
la cual la proporción de calcio presente en los huesos
disminuye lentamente hasta un punto en el que éstos
se vuelven frágiles y propensos a sufrir fracturas.
En otras palabras, el hueso pierde densidad . Hasta aproximadamente
los 40 años, la destrucción y reconstrucción
óseas llevadas a cabo por los osteoclastos y los osteoblastos
es un proceso casi perfectamente coordinado, en el cual cada
una de las fases estimula a la otra. Sin embargo, a medida
que la persona -normalmente afecta en mayor medida a la mujer-
envejece, y por causas no del todo aclaradas, este proceso
se altera y se produce una falta de sincronía entre
ambas fases. Algunos individuos presentan altos niveles de
regeneración ósea, mientras que otros presentan
ritmos de regeneración más graduales, pero con
el tiempo el tejido óseo se destruye con mayor velocidad
que se regenera. El diagnóstico de osteoporosis se
establece cuando la densidad del hueso ha disminuido hasta
alcanzar un punto en el que cualquier traumatismo leve, denominado
umbral de fractura, puede provocar una rotura. Según
la definición de la Organización Mundial de
la Salud, existe osteoporosis cuando la densidad de la masa
ósea (DMO) presenta una desviación estándar
(DE) de 2,5 o más puntos por debajo de la media de
la DMO en los adultos jóvenes.
Tipología
Se distinguen dos clases principales de osteoporosis : la
de tipo I y de tipo II. La osteoporosis tipo I, es la que
afecta principalmente a las mujeres, fundamentalmente entre
aquellas de edades comprendidas entre los 50 y los 75 años,
debido al súbito descenso postmenopáusico en
los niveles de estrógenos, lo que ocasiona una rápida
disminución en la cantidad de calcio en los huesos.
Va asociada a fracturas que se producen cuando las vértebras
se comprimen, provocando un hundimiento de la columna, y a
fracturas del cuello de fémur,de la articulación
de la muñeca, o del cúbito por caídas
o pequeños accidentes.
Causas
Dado que existen variaciones importantes en los ritmos y modos
individuales de remodelación y reabsorción óseas,
los expertos creen que el problema es atribuible a varios
factores diferentes. Se relacionan con él hormonas
importantes, tales como los estrógenos, la hormona
paratiroidea y la vitamina D, así como también
factores sanguíneos que influyen en el crecimiento
de las células. Modificaciones en los niveles de cualquiera
de dichos factores podrían influir en el desarrollo
de la osteoporosis.
El papel de los estrógenos
La
enorme velocidad de destrucción ósea (rearsobción)
tras la menopausia, cuando los ovarios femeninos dejan de
producir estrógenos, es algo que todavía causa
la perplejidad de los expertos. Aunque la mayor parte de los
estrógenos presentes en el organismo son producidos
por los ovarios, también otros tejidos pueden producirlos,
como por ejemplo el tejido adiposo periférico, la piel
y los músculos. Después de la menopausia, todavía
se producen ciertas cantidades de estrógeno en el tejido
adiposo periférico. El estradiol es la forma más
potente de estrógeno. Los otros estrógenos importantes,
aunque menos potentes, son la estrona y el estradiol. Un factor
muy importante en el desarrollo de la osteoporosis parece
ser un déficit de estradiol. (Según un estudio
efectuado, los niveles altos de estrona iban asociados a un
alto riesgo de fractura de la columna vertebral, pero los
investigadores admitieron que dichos resultados podian ser
debidos al azar). Aun después de haber dejado de producir
estrógenos, los ovarios continúan produciendo
la hormona masculina testosterona, la cual se transforma en
estradiol. El efecto más importante de los estrógenos
parece ser el de prevenir la destrucción del tejido
óseo. De acuerdo con otro estudio, parte de su acción
protectora podría consistir en mantener niveles protectores
de vitamina D. El estrógeno podría también
limitar la vida media de los osteoclastos, las células
responsables de la destrucción ósea, de liberar
calcio en la sangre, y de bloquear la acción de los
otros factores que estimulan la reabsorción ósea.
La vitamina D y la hormona paratiroidea
En un estudio efectuado en 1999 se observó que un número
significativo de mujeres postmenopáusicas con fractura
del cuello del fémur presentaban niveles más
bajos de vitamina D y niveles más altos de hormona
paratiroidea que dos grupos de control de mujeres con y sin
osteoporosis que no habían sufrido fractura del cuello
del fémur. La vitamina D es esencial para la absorción
del calcio y para el normal crecimiento óseo. Los niveles
bajos dan como resultado una absorción deficitaria
de calcio, lo que a su vez produce un aumento en la cantidad
de hormona paratiroidea, la cual estimula la reabsorción
y, por tanto, la pérdida de masa ósea.
Factores genéticos
Algunos estudios sobre gemelos y miembros de una misma familia
apuntan con fuerza a que los factores genéticos contribuyen
a determinar la densidad del tejido óseo. En uno de
los estudios se detectó un gen que influía en
el modo en que el organismo utilizaba la vitamina D y que
cuadruplicaba el riesgo de padecer osteoporosis. Todas las
mujeres de la muestra eran angloirlandesas, y con otros grupos
de población ha sido difícil reproducir los
mismos resultados. En un estudio de 1998 se ha detectado otro
factor sospechoso : una mutación genética que
regula la producción de un tipo de colágeno,
una proteína estructural que tiene un papel decisivo
en la formación de tejido óseo.
Síntomas
Muchas mujeres confunden la osteoporosis con la artritis y
en consecuencia, en lugar de acudir al médico, aguardan
a que aparezcan los síntomas concomitantes de hinchazón
y dolor en las articulaciones. Hay que dejar claro que los
procesos que originan la artritis difieren por completo de
los que provocan la osteoporosis, que por lo general alcanza
un grado de progresión bastante avanzado antes de que
aparezcan síntomas. Con demasiada frecuencia, la osteoporosis
se manifiesta de forma aguda, con la fractura de una vértebra,
el cuello del fémur, el cúbito o cualquier otro
hueso, como resultado de la pérdida de la suficiente
masa ósea. Tales fracturas suelen ser el resultado
de traumatismos de importancia aparentemente menor, por ejemplo
agacharse, levantar pesos, saltar o sufrir caídas desde
la posición vertical. En las etapas posteriores de
la enfermedad, es habitual la aparición de dolor, deformaciones
y debilidad. En las primeras fases, las fracturas por aplastamiento
vertebral pueden no ser detectadas durante largo tiempo, pero
cuando ya se ha perdido un alto porcentaje de calcio, las
vértebras empiezan a hundirse, y paulatinamente adoptan
una postura encorvada, llamada cifosis, lo se conoce también
como jiba cifótica. Aunque los afectados no suelen
sufrir dolor, pueden padecer un acortamiento de su estatura
de hasta 15 cm.
Factores de riesgo en la mujer
Se calcula que de 26 a 38 millones de adultos estadounidenses
padecen de osteoporosis o corren el riesgo de sufrir de osteoporosis
en la cadera. De ellos, un 80% son mujeres. Un 30% de las
mujeres mayores de 65 años sufren de osteoporosis,
y los estudios indican que el 93% de las que la padecen no
son conscientes de su afección. Los episodios asociados
con un déficit en la producción estrogénica,
en especial la menopausia y la extirpación de los ovarios,
son los factores de riesgo primarios en las mujeres. También
se ha observado descalcificación en algunas mujeres
jóvenes que no han tenido la menstruación durante
períodos de tres o más meses, mujeres anoréxicas
o algunas corredoras de fondo. Las mujeres que no han tenido
hijos tienen un riesgo añadido. Paradójicamente,
el embarazo y la lactancia no incrementan el riesgo de sufrir
osteoporosis, a pesar de la transmisión de calcio al
niño. Durante el período de lactancia, un péptido
al que se atribuye la acción de reducir la densidad
de los huesos se eleva hasta unos niveles constantes, pero
tras el destete, la regeneración ósea recupera
el ritmo previo. La gravedad de la osteoporosis y el riesgo
de fractura, sin embargo, dependen de la densidad máxima
alcanzada por los huesos durante el período de crecimiento,
amén de otros factores como la falta de peso, el diámetro
pélvico, la masa muscular y otros valores antropométricos.
Prevenir la osteoporosis
Por
el hecho mismo de que la osteoporosis afecta a un proporción
tan elevada de la población femenina, puede que una
prevención total no resulte posible, sobre todo en
grupos de alto riesgo, y, tras la menopausia, momento en que
el proceso de destrucción de masa ósea se acelera,
los límites entre prevención y tratamiento se
difuminan. Aún así, se recomiendan como medidas
preventivas la práctica de ejercicio físico,
los suplementos de calcio y vitamina D, una dieta rica en
frutas, el adecuado consumo de derivados de la soja, el control
del sobrepeso, o el consumo moderado de café y tabaco.
Tratamiento
Actualmente existen algunos tratamientos farmacológicos
principales para la osteoporosis : el tratamiento hormonal
sustitutivo, el alendronato, el raloxifeno y la calcitonina.
Todos ellos actúan mediante el enlentecimiento del
proceso de remodelación ósea, pero ninguno es
capaz de reconstruir el tejido óseo.
Asimismo, el tratamiento hormonal sustitutivo, que emplea
estrógenos, con o sin progesterona, aumenta la densidad
ósea, reduce las fracturas, y mejora el equilibrio.
Se han diseñado también varios fármacos
denominados moduladores selectivos de los receptores de los
estrógenos (MSRE) para que ofrezcan los efectos beneficiosos
del estrógeno sin que aumenten el riesgo de cánceres
concomitantes.
La calcitonina natural, producida por la glándula tiroides,
regula los niveles de calcio inhibiendo la actividad osteoclástica,
la destrucción del hueso. La calcitonina extraída
del salmón (Calcimar, Bionocalcin) lentifica el avance
de la descalcificación y reduce las fracturas vertebrales,
si bien se desconoce por el momento su efecto sobre la pelvis.
Contribuye también a mitigar los dolores óseos
asociados con una osteoporosis ya establecida.
Aunque niveles altos y persistentes de hormona paratiroidea
pueden causar osteoporosis, parece ser que inyecciones diarias
de dosis bajas e intermitentes de dicha hormona previenen
la descalcificación en mujeres osteoporóticas,
en mujeres con déficit de estrógenos, y quienes
presentan osteoporosis relacionada con los esteroides. Por
último, conviene recordar que el fluoruro contribuye
a la reconstrucción ósea. |
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