El
contagioso sarampión
El sarampión es una enfermedad infecciosa, producida
por un virus, llamado Morbillivirus, que pertenece a la familia
de los paramixovirus. Se trata de una enfermedad muy contagiosa,
que se transmite a través del contacto directo con
una persona infectada, o bien por el aire, con las gotitas
de Pflügge (que son las diminutas secreciones expulsadas
al hablar, estornudar o toser, y que tienen capacidad para
transmitir determinadas infecciones). Generalmente, el sarampión
se contrae durante la infancia, entre los 12 meses y los 4
años de edad, aunque con el actual calendario de vacunas
es una enfermedad muy infrecuente en España.
El
sarampión es una enfermedad muy contagiosa. Aproximadamente,
el 90 por ciento de las personas que no están inmunizadas
contra el virus que lo causa se infecta si vive en casa
de alguien con sarampión. El periodo de incubación
puede durar unos diez días. El momento más
peligroso, cuando el contagio se produce con mayor facilidad,
se sitúa en los cuatro o cinco días antes
de que aparezcan los signos de enfermedad. El sarampión
suele durar unos diez días, desde que empiezan los
primeros síntomas. Cuando se "pasa" el
sarampión se queda inmunizado para toda la vida;
sin embargo, es importante prevenir esta infección
puesto que puede tener secuelas graves.
El síntoma más característico del
sarampión son las manchas de Koplik, también
llamadas enantemas. Estas manchas consisten en puntitos
blancos, rodeados de un halo de inflamación rojo,
en las mejillas. Las manchas aparecen a los cuatro o cinco
días desde que se inicia la enfermedad. Al principio,
el sarampión cursa con fiebre, catarro, malestar
general, fotofobia (sensibilidad a la luz), tos seca y conjuntivitis.
Los episodios de fiebre pueden alcanzar hasta los 40 grados
de temperatura, pero poco a poco van desapareciendo.
Unos dos o tres días después de que aparezcan
las manchas de Koplik se produce el exantema del sarampión.
El exantema se inicia con manchitas de color rojizo detrás
de las orejas, por el cuello y en las mejillas. Estas manchitas
pueden extenderse por el resto del cuerpo (tronco, brazos
y piernas) en unas 48 horas. Durante esta fase es probable
que se produzca una fiebre alta y, en algunos casos, también
síntomas gastrointestinales, como diarreas, vómitos
o dolor abdominal.
Con el calendario de vacunación actual la incidencia
del sarampión ha descendido enormemente en España.
En caso de que se produzca la infección, el tratamiento
administrado por el médico consiste en la administración
de antitérmicos para la fiebre y antitusígenos,
para afecciones del aparato respiratorio, como la tos. El
enfermo tiene que guardar reposo. Consulte siempre con su
médico al menor síntoma y cíñase
a las prescripciones. El sarampión es una enfermedad
causada por un virus, por lo que el tratamiento antibiótico
sólo se requiere cuando aparecen complicaciones bacterianas.
Vacunación
La vacuna contra el sarampión se administra a los
15 meses de edad, dentro de la triple vírica, que
inmuniza además, frente al virus de la rubéola
y de la parotiditis (paperas). En caso de que el niño
se haya vacunado con la triple vírica antes de los
15 meses, debe recibir una nueva dosis a los 15 meses. La
revacunación se realiza entre los 3 y los 6 años.
En ocasiones, la vacuna puede generar reacciones adversas,
principalmente fiebre y, con menos frecuencia sarpullidos.
Estos efectos suelen desaparecer a los pocos días
de la toma de la dosis. Los niños con alergias anafilácticas
al huevo pueden requerir pruebas antes de administrar la
vacuna, aunque normalmente la triple vírica no está
contraindicada en estos casos.
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