_INICIO44
_Salud Infantil
_Mujer y Salud
_Hombre y Salud
_Mayores y Salud
_Nutrición
_Belleza y Salud
_Mens Sana
_Cirugía/Trasplantes
_Medicina Alternativa
_Noticias
_Especiales
_Legislación Básica
_Publicaciones
_Enlaces de Interés
_Contacte_con_nosotros
986.101.277
aviso legal
Cuando aparece la fiebre
El contagioso sarampión
Prevenir las caries a través de la alimentación
A vueltas con el asma

A vueltas con el asma

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia; es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas (aparato respiratorio) en la que frente a diferentes estímulos hay una reacción de la misma que se manifiesta por síntomas debidos a la obstrucción en el pasaje de aire. Esta obstrucción es reversible espontáneamente o con medicación.

El asma se desarrolla por la presencia de factores favorecedores y factores desencadenantes representados por los estímulos que desencadenan el proceso inflamatorio bronquial. Los factores predisponentes están relacionados con la genética y el sistema inmune, como las alergias o la predisposición familiar a las mismas, a estímulos que no afectan al resto de la población. Los factores desencadenantes son aquellos que provocan las crisis asmáticas. Existen muchísimos desencadenantes de diferentes tipos y maneras de actuar, como los alérgicos, los infecciosos o los ambientales.

Síntomas

Los síntomas principales de asma son: dificultad respiratoria, tos y sibilancias. Las sibilancias son ruidos de tonalidad aguda, como "chillidos" que se auscultan o se pueden oir a distancia, que se producen al pasar el aire por los bronquios, cuyo calibre ha disminuido por la obstrucción (broncoespasmo, inflamación).

En general el episodio comienza con dificultad respiratoria, luego de la exposición al alergeno. Al inicio esta dificultad se nota al realizar esfuerzos y luego estando en reposo. Acompañando a estos síntomas puede presentarse tos, que puede ser seca o productiva con expectoración blanquecina. Se suman a estos síntomas las sibilancias que al inicio son sólo durante la espiración (salida de aire) y luego también se auscultan a la inspiración (entrada de aire). Cuando la crisis es muy grave y la obstrucción es muy importante pueden desaparecer ya que el flujo de aire es mínimo. También aparece cianosis (coloración azulada de la piel), sudoración y utilización de músculos respiratorios accesorios (músculos del cuello, intercostales -músculos que están entre las costillas-).

La crisis asmática puede revertir y por mucho tiempo el paciente puede no presentar síntomas, catalogándola como asma episódica. En aquel paciente que permanece con síntomas y requiere medicación, se cataloga como asma persistente. El asma persistente se clasificará según la gravedad de las crisis, frecuencia de las mismas y respuesta al tratamiento en leve, moderada y severa.

Diagnóstico

El diagnóstico de asma es clínico y se basa en episodios reiterados de obstrucción bronquial que origina los síntomas que ya describimos (dificultad respiratoria, sibilancias, tos) y en la reversibilidad de los síntomas, ya sea espontáneamente o con medicación. Se toma en cuenta también la relación entre factores desencadenantes y crisis y antecedentes de alergias, tanto en el paciente como en la familia.

Como ya expresamos, el diagnóstico es clínico. Frente a las crisis se podrán solicitar algunos exámenes para descartar la causa desencadenante (por ejemplo, solicitar una radiografía de tórax si pensamos que la causa desencadenante por lo clínico puede ser una infección pulmonar).
Para confirmar el diagnóstico, controlar la evolución de la enfermedad y la respuesta al tratamiento, el examen a solicitar será la espirometría. La espirometría es un examen que mide el volumen de aire que entra y sale del pulmón y los flujos de aire.

Tratamiento

Conviene tomar medidas de control ambiental como las siguientes:
4evitar ambientes de humos y olores irritantes de productos químicos.
4intentar que la habitación del paciente sea soleada y seca. Ventilar la habitación por la mañana.
4evitar en la habitación: alfombras, muñecos de peluche, animales domésticos que retienen polvo. Colocar muebles fácilmente lavables.
4 los colchones, almohadas, fundas, mantas deben ser de material sintético.
4para la limpieza no utilizar escoba (que levanta polvo), sino que debe utilizarse aspiradora o retirar el polvo con paño húmedo. Tratar de no realizar la limpieza en presencia del asmático.
4en la dieta evitar algunos aditivos, conservantes y colorantes.

Normalmente se combinan dos tipo diferentes de medicamentos para combatir el asma: los broncodilatadores (relajan el músculo bronquial) y los que previenen la obstrucción bronquial. La medicación para el asma puede administrarse por vía oral o por vía inhalatoria, prefiriéndose esta última ya que se logran concentraciones adecuadas con menos efectos secundarios (efectos no deseados). La desventaja es que para el uso del inhalador debe adquirirse un entrenamiento para que el uso sea correcto. Es por eso que en niños pequeños (menores de 5 años) es conveniente el uso de espaciador o inhalo-cámara en donde las partículas de la medicación quedan en suspensión dando tiempo suficiente para que el niño las inhale con la respiración.

Otra manera de inhalación es mediante nebulizaciones, que son muy buenas sobre todo en las crisis cuando la dificultad respiratoria impide la inhalación correcta de aerosoles. El paciente asmático deberá consultar al médico si los síntomas respiratorios lo despiertan de noche. Si el uso de broncodilatador no calma los síntomas, si presenta dificultad respiratoria intensa que no cede con broncodilatadores inhalatorios, si necesita mucho broncodilatador, quizás la crisis sea severa y requiera otro tratamiento.