Existen
una serie de factores de riesgo, algunos de ellos relacionados
con los estilos de vida que influyen en el desarrollo
de la mayor parte de los tumores cancerígenos más
frecuentes, como son el tabaquismo, el alcohol, una alimentación
no saludable y la falta de ejercicio físico, según
la Sociedad Española de Oncología Médica
(SEOM) que, por esta razón, recomienda unos hábitos
de vida saludable que ayuden a la prevención primaria
del cáncer.
El cáncer es la segunda causa de muerte en la población
española, afectando fundamentalmente a adultos
en edad avanzada y representa el 30% de la mortalidad
masculina y el 20% de la mortalidad femenina. En los niños
es la segunda causa más frecuente de mortalidad
en los mayores de 1 año, después de los
accidentes. La supervivencia estimada del cáncer
en España está próxima a la media
europea en la mayor parte de los tumores que afectan tanto
a los adultos como a los niños.
Recientemente
el Annals of Oncology ha publicado el mayor estudio sobre
prevalencia de cáncer en Europa, denominado Europleval.
En sus conclusiones, los autores del citado estudio señalan
que los países desarrollados deben continuar incrementando
su gasto en prevención, porque si bien presentan
los mayores niveles de supervivencia, también se
enfrentan a una aparición mayor de casos entre
su población. Esta advertencia también la
ha realizado recientemente la Organización Mundial
de la Salud (OMS).
Los datos actualmente disponibles permiten establecer
factores de riesgo prevalente. Un número limitado
de estos factores de carácter ambiental y en teoría
controlables son responsables de la mayor parte de los
tumores más frecuentes.
El tabaco es el responsable del 30% de la mortalidad por
cáncer y en concreto de 8 a 9 de cada 10 cánceres
de pulmón. El consumo de alcohol es responsable
del 3-4% de la mortalidad por cáncer. La suma de
los efectos cancerígenos de tabaco y alcohol multiplica
el riesgo de uno u otro por separado. Por su parte, la
relación entre la dieta y el cáncer está
menos establecida, si bien es importante llevar una dieta
mediterránea equilibrada. Es fundamental reducir
los alimentos ricos en grasa animal (carne roja), aumentar
la ingesta de alimentos ricos en fibra (verdura, fruta,
ensaladas, cereales integrales..), aumentar el consumo
de aceite de oliva y la actividad física.
El
rasgo hereditario es cada vez mejor conocido. Tener familiares
en primer grado con cáncer de mama o de colon aumenta
el riesgo de padecerlos de 1,5 a 3 veces. Los avances
en la biología molecular permiten identificar las
alteraciones genéticas específicas susceptibles
de ser transmitidas hereditariamente. Por esta razón,
la SEOM ha constituido un Grupo de Trabajo en Cáncer
Hereditario que entre otros aspectos aborda la actualización
de los conocimientos sobre los aspectos psicológicos,
éticos y legales del cáncer hereditario
y el conocimiento del lugar que ocupa la realización
de los tests genéticos en personas susceptibles
de padecer cáncer.