"Nutrición
en la adolescencia y juventud" es un libro realizado
por Ana Mª Requejo Catedrática en Nutrición
y Rosa Mª Ortega, Profesora Titular de Nutrición
de la Universidad Complutense de Madrid, en el que a través
de numerosos estudios se reflejan las deficiencias nutricionales
de los jóvenes y adolescentes españoles.
Una de las principales conclusiones extraídas del
mismo es que los adolescentes deben mejorar la hidratación,
ya que consumen una menor cantidad de líquido de
la aconsejada (2-2,5 litros por día).
Del libro se desprende que, como consecuencia de las altas
temperaturas propias del verano y del elevado ejercicio
físico realizado por los adolescentes, es necesario
cubrir las necesidades de líquido, no siendo suficiente
la ingesta de agua. Podríamos decir que una dieta
completa, equilibrada e hidratada, es la que está
basada en el consumo moderado de todo tipo de alimentos,
junto con la ingesta suficiente de bebidas como el agua,
los zumos y los refrescos.
Con respecto al momento del día en el que deben
de ser ingeridos los líquidos (antes, durante o
después de las comidas), podemos decir que cualquier
momento es bueno. Sin embargo, el consumo de líquido
junto con la comida contribuye a disminuir la ingesta
de alimentos (por ayudar a la distensión del estómago,
que estimula la sensación de saciedad), lo que
puede ser útil en personas que desean controlar
su peso. El beber entre horas, aunque no modifica la sensación
de saciedad, tiene gran utilidad en la mejora de la hidratación
corporal.
Por
otra parte, en el libro editado por Editorial Complutense
aparecen reflejadas respuestas a cuestiones planteadas
habitualmente relacionadas con problemática nutricional
de los adolescentes y que condensamos en cinco puntos:
1. Ningún alimento/bebida ha de ser evitado para
mejorar la salud. Los alimentos no son "buenos"
ni "malos" por si mismos, lo importante es la
proporción en la que se incluyen en la dieta, que
debe ser lo más variada y moderada posible.
2. Es equivocado pensar que los hidratos han de ser eliminados
cuando se desea controlar el peso. El perfil calórico
de la dieta media española está desajustado,
pues se toma un exceso de grasa y proteínas y una
cantidad insuficiente de hidratos de carbono.
Disminuir el consumo de hidratos de carbono aleja la dieta
del ideal teórico lo que perjudica la salud y el
control de peso, sobretodo a largo plazo.
3. Se recomienda distribuir regularmente el consumo de
alimentos a lo largo del día, con el fin de evitar
un problema tan acusado como es la obesidad. Es recomendable
no saltarse ninguna comida, disminuir la ingesta de alimentos
ricos en grasa y aumentar la de aquellos que proporcionan
hidratos de carbono (cereales, verduras, frutas..) y por
supuesto, debe fomentarse la práctica habitual
de deporte.
4. Debemos ingerir dos litros de líquido al día
como mínimo para que el organismo obtenga una hidratación
adecuada, siendo recomendable una mayor cantidad en aquellos
jóvenes que practiquen deporte. Además se
aconseja no esperar a sentir la sensación de sed
para el consumo de los mismos, sino que se ha de hacer
regularmente. Los refrescos y los zumos además
de reforzar la hidratación del adolescente joven
pueden incluso aportar vitaminas y minerales.
5.
Las mujeres de todas las edades tiene mayores problemas
nutricionales que los varones, ya que deben de tomar cantidades
inferiores de calorías para mantener su peso normal
y sin embargo, necesitan tomar una mayor cantidad de calcio,
hierro y ácido fólico.
La mujer, durante la juventud, suele estar muy preocupada
por el control de peso, lo que le lleva a seguir dietas
no siempre acertadas, lo que se asocia con mayor riesgo
de carencias. Sin embargo en la etapa fértil es
vital tener buena situación nutricional, para hacer
frente a un posible embarazo en condiciones óptimas,
evitando el riesgo de tener descendientes como malformaciones
congénitas.