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España se practican unos 30.000 procedimientos de intervencionismo
coronario percutáneo
En España se
practican unos 30.000 procedimientos de intervencionismo
coronario percutáneo, que representan una población
con cardiopatía coronaria en fase inicial, con alto
riesgo de un segundo acontecimiento adverso cardíaco.
Aunque el 90% de estos pacientes experimentan mejoría
inmediata del dolor torácico (angina de pecho), el
66% de los pacientes fallece o sufre un acontecimiento cardíaco
en el plazo de 10 años después de la intervención.
Desde el Servicio de Cardiología del Hospital Clínico
San Carlos de Madrid, se destaca que por primera vez se
ha realizado un estudio para evaluar los efectos de una
estatina –específicamente Lescol– exclusivamente
en pacientes en los que se ha practicado una primera angioplastia
con éxito, según un comunicado de Novartis,
que ha registrado esta estatina.
El estudio LIPS (Lescol Intervention Prevention Study) es
un ensayo de prevención secundaria cardiovascular,
prospectivo, aleatorizado, doble ciego y controlado con
placebo en el que se evaluó el tiempo hasta el primer
acontecimiento adverso cardíaco mayor, después
de una primera intervención coronaria percutánea
(ICP). Los pacientes se distribuyeron aleatoriamente para
recibir 80 mg/día de Lescol(40 mg dos veces al día)
o placebo, antes del alta hospitalaria después de
la primera intervención. “Los resultados han
sido muy positivos, observándose una reducción
de un 22% del riesgo de sufrir un evento cardiaco en 3-4
años de seguimiento y teniendo en cuenta que eran
pacientes con una concentración normal de colesterol",
según explican los autores del estudio en España.
Ante estos datos, los autores concluyen que el tratamiento
con estatinas después de una intervención
coronaria percutánea (ICP) se debería basar
en una valoración global del riesgo del paciente
y no sólo en la concentración inicial de colesterol.
Se considera que estos resultados tienen importantes implicaciones
clínicas, ya que confirman el beneficio del uso de
estatinas en pacientes de riesgo, sobre todo como prevención
secundaria cardiovascular, y proporciona la base científica
para modificar el tratamiento de los pacientes sometidos
a una angioplastia, ya que el estudio respalda el tratamiento
precoz con fluvastatina después de una primera ICP
–independientemente de la concentración de
colesterol– para ayudar a evitar acontecimientos cardíacos
mortales y no mortales como infarto de miocardio y reintervención
coronaria.
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