Piden
que el Informe Europeo sobre Salud Sexual y Reproductiva sea
aprobado en los plazos y forma previstos
Para la Federación de Planificación Familiar
de España (FPFE) la controversia que ha precedido
al Informe Europeo sobre Salud Sexual y Reproductiva, desde
su debate en la Comisión de Derechos de la Mujer
del Parlamento Europeo, carece de fundamento en tanto en
cuanto, los contenidos de este informe vienen a consolidar
los acuerdos que en materia de seguridad sexual y reproductiva
fueron acordados en la Cumbre de El Cairo y ratificados
por 189 estados en la Cumbre de Beijing. Por ello, la FPFE
reclama la aprobación del texto en los plazos y forma
previstos.
Según esta Federación, la disparidad en el
acceso a los servicios de planificación familiar
entre los distintos países de la Unión Europea
y entre éstos y los “países aspirantes”
a la integración, ha promovido un informe que busca
ante todo la universalización de los servicios de
planificación familiar y salud reproductiva, en un
intento de superar las profundas desigualdades entre unas
regiones europeas y otras y, en contra de lo que se ha venido
sosteniendo, mejorar la atención a las mujeres y
adolescentes para precisamente evitar que éstas tengan
que recurrir al aborto.
En opinión de la FPFE, situaciones tales como, que
las mujeres de los países del Este de Europa tengan
que recurrir al aborto ante la imposibilidad de acceder
a los métodos de planificación familiar (el
acceso a los métodos anticonceptivos en la mayor
parte de la Europa del Este suponen 1/3 del salario medio
de un ciudadano), que numerosas mujeres tengan que “viajar”
a otros países para poder practicar un aborto y evitar
con ello una persecución legal (como en Irlanda y
Portugal), y que en función de un país u otro
los servicios de planificación familiar estén
incluidos o no en el servicio nacional de salud (tal es
el caso de España, en el que estas prestaciones no
están integradas), exigen una acción inmediata
que refuerce y universalice la calidad de los servicios
en salud sexual y reproductiva para poner freno a estas
desigualdades tan acuciantes en el marco de la UE y “países
aspirantes”.
Por otra parte, la FPFE considera que no se puede olvidar
“que precisamente para reducir el recurso al aborto,
que en ningún caso puede ser considerado como un
método anticonceptivo, la Comunidad Internacional
estableció en El Cairo que era imprescindible mejorar
la prestación de más amplios y mejores servicios
de planificación familiar, y que aún así
y estableciendo como base esta prioridad, la vida de la
mujer que voluntariamente interrumpe su embarazo está
por encima de cualquier condicionamiento legal, no pudiendo
ser perseguida por ello.”
Con respecto al otro elemento que ha suscitado la reacción
de los grupos más conservadores de la Eurocámara:
facilitar el acceso a la píldora postcoital, la Federación
considera carente de fundamento tal oposición, ya
que la Anticoncepción de Emergencia no es un método
abortivo sino anticonceptivo, tal y como señala el
Consorcio Internacional de Emergencia, del que forman parte
instituciones como la OMS, Population Council y Pathfinder
International y la Federación Internacional de Planificación
Familiar. Y en cualquier caso, en opinión de la FPFE,
la irresponsabilidad no radica en la anticoncepción
si no más bien en no atender una demanda que pueda
evitar un embarazo no deseado y de alto riesgo pisco-social,
habida cuenta de que sus principales usuarias son jóvenes
y considerando además que la tasa de embarazos entre
adolescentes de la UE se sitúa entre el 12 y el 25
por 1000 de las chicas entre 15 y 19 años.
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