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Las vitaminas, una a una

Las vitaminas son sustancias orgánicas que carecen de valor energético propio. Son imprescindibles en los procesos metabólicos de los seres vivos ya que, sin ellas, el organismo no es capaz de aprovechar los nutrientes suministrados con la alimentación. Las vitaminas son aportadas con la dieta ya que el cuerpo humano no es capaz de sintetizarlas. Como excepciones podemos citar, entre otras, a la vitamina D que se puede formar en la piel por la exposición al sol. En determinadas etapas de la vida, como son la infancia, el embarazo, la lactancia y la vejez, las necesidades de vitaminas aumentan. Hay circunstancias, como el consumo de alcohol, tabaco y drogas, que también provocan un mayor gasto de vitaminas siendo a veces incluso necesario un aporte suplementario.

Presentamos a continuación, un análisis de las vitaminas fruto de gran número de consultas:

Vitamina A: Es una sustancia orgánica del grupo de los alcoholes que esta presente en algunos alimentos de origen animal (retinol) como los productos lácteos, el hígado, el pescado graso, la yema de huevo, la mantequilla y el queso, y en vegetales (beta-caroteno o provitamina A) como el albaricoque, melón, zanahoria, mango, melocotón, espinacas, coles de Bruselas, tomate, etc. Se destruye fácilmente con la luz y con las temperaturas elevadas. Es imprescindible para la visión y para el desarrollo de los tejidos. También participa en la elaboración de encimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales.Su déficit produce ceguera nocturna y sequedad de mucosas. Su exceso puede producir alteraciones óseas. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 800-1.000 microgramos.

Vitamina B1: Es necesaria para descomponer los hidratos de carbono y poder aprovechar sus principios nutritivos. Ayuda en casos de depresión, irritabilidad, perdida de memoria y concentración y agotamiento. Se encuentra principalmente en los cereales integrales, levadura de cerveza, huevos, frutos secos y legumbres. Su carencia provoca trastornos cardiovasculares y alteraciones neurológicas, pudiendo dar lugar en aquellos casos donde el déficit es muy acusado, a la enfermedad del beriberi, y al llamado síndrome de Wernicke Korsakoff o encefalopatía de Wernicke. Las personas que habitualmente beben alcohol, consumen mucho azúcar o fuman, necesitan un mayor aporte de esta vitamina, ya que ello reduce su capacidad de asimilación. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 1.100-1.500 microgramos.

Vitamina B2: Interviene en los procesos de respiración celular, desintoxicación hepática y mantenimiento de la envoltura de los nervios. Ayuda al crecimiento y a la reproducción, mejorando el estado de la piel, de las uñas y del cabello. Se encuentra principalmente en las carnes, en la levadura de cerveza, en el germen de trigo, en los frutos secos y en los quesos grasos. Esta vitamina es destruida fácilmente por la luz, sobre todo por los rayos ultravioleta. Su carencia puede producir lesiones en la piel y en las mucosas. Las personas que habitualmente beben alcohol y fuman tabaco, suelen ser deficitarios de esta vitamina al igual que las personas que siguen una dieta vegetariana estricta, sin huevos ni leche, necesitando tomar suplementos en forma de levadura de cerveza o germen de trigo. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 1.300-1.800 microgramos.

Vitamina C: Es un ácido orgánico soluble en agua que se destruye por la acción de la luz y del calor. Interviene en la asimilación de algunos aminoácidos, del ácido fólico y del hierro. Actúa como trasportadora de oxigeno e hidrogeno, y tiene efectos antioxidantes. Es necesaria para producir colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos. Participa en los procesos de desintoxicación que se producen en el hígado y en el estomago y fortalece las defensas del organismo. Se encuentra en mayor cantidad en las frutas y los vegetales (fresas, grosellas, kiwi, cítricos, melón, pimiento verde, coliflor, tomate, nabo, etc). Su carencia produce irritabilidad y dolores en las articulaciones, y hace mas susceptible al organismo de padecer infecciones. La ausencia de vitamina C, durante un periodo prolongado, produce una enfermedad llamada Escorbuto. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 500-600 miligramos.

Vitamina D: Interviene en el metabolismo del calcio y del fósforo, estimulando la absorción de estos en el intestino delgado. También favorece el crecimiento y la actividad muscular. Se encuentra en el hígado de los animales, en los pescados grasos, en la yema de huevo y en la leche y sus derivados. En la piel de las personas esta presente en forma de provitamina, transformándose en vitamina activa por la acción de los rayos ultravioletas del sol. Su carencia puede producir descalcificación de los huesos (osteoporosis), caries dentales e incluso raquitismo. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 5-10 microgramos.

Vitamina E: En el organismo tiene una acción antioxidante contribuyendo a mantener en buen estado la membrana celular. Acelera la cicatrización de las quemaduras, ayuda a prevenir los abortos espontáneos y los calambres en las piernas. Es vital para el metabolismo del hígado, del tejido muscular liso y estriado y del miocardio. Además es esencial en la formación de fibras colágenas y elásticas del tejido conjuntivo. Se encuentra en mayor cantidad en los aceites de semillas así como en los huevos, en las legumbres y en los frutos secos. Su carencia puede ocasionar anemia, destrucción de los glóbulos rojos, degeneración muscular, y desordenes en la reproducción. Su exceso puede dar lugar a trastornos metabólicos. El calor destruye gran parte de esta vitamina, y hay que evitar tomarla a la vez que los suplementos de hierro ya que interactúan entre si y se destruyen. La Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) es de 8-10 miligramos.