Cuando hablamos de piojos, estamos refiriéndonos
a una patología producida por parásitos:
la pediculosis, cuyo síntoma más evidente
es la picazón del cuero cabelludo. El parásito
que la provoca es el pediculus capitis, piojo típico
del ser humano, ya que existen otros parásitos
similares que afectan a otras especies como cánidos,
felinos, etc. El vulgarmente llamado piojo vive y se reproduce
en el cuero cabelludo y cabello del ser humano.
El
piojo afecta de manera muy particular a los niños
en edad escolar, ya que puede contraerse al estar en contacto
directo con otros niños que lo padezcan. También
se provoca el contagio al compartir elementos de uso personal
como peine, ropas, toallas, gorros, etc. El piojo se aferra
firmemente al cabello para evitar ser desalojado, y desde
allí comienza su molesta tarea. Se alimenta de
sangre por lo que, una vez instalado en la cabeza, pica
para poder succionarla. Cuando la parasitosis no es rápidamente
controlada, las hembras de los piojos logran desovar,
originando lo que se conoce como liendres. Para poder
erradicar la pediculosis no sólo es necesario terminar
con los piojos, sino también las liendres que,
de otro modo, nacerán y volverán a provocar
el problema.
¿Qué hacer entonces? Ante el síntoma
de la picazón en el cuero cabelludo, se debe inmediatamente
sospechar de la presencia de piojos. Una exploración
lenta y concienzuda nos ayudará a descubrirlos.
El examen debe centrar su atención en el cuero
cabelludo y el nacimiento del cabello, al cual se aferran
los insectos. Allí es donde también se encuentran
las liendres, que lucen como pequeñas semillas
de color blanco perlado. Esta apariencia se debe a su
envoltura de quitina, la cual las protege de agresiones
externas y las adhiere fuertemente al pelo. Para eliminarlas
es necesario ablandar esa envoltura para luego arrastrarlas
con unos peines de dientes muy cercanos, fabricados especialmente
para esta tarea, preferentemente de metal.
Los piojos adultos responden generalmente a los productos
que se venden en el mercado bajo el nombre genérico
de piojicidas, en diferentes presentaciones como lociones,
champús, espumas, etc. Son, en general, de venta
libre, pero una consulta con el dermatólogo nunca
está de más a fin de evitar cualquier efecto
indeseable. El profesional podrá, además,
informar en profundidad acerca de esta enfermedad y el
mejor modo de controlarla para cada región en particular.
Una recomendación práctica es mantener
la nuca despejada de pelo, ya sea mediante un corte de
cabello o el atado del mismo. No es en realidad el largo
del pelo lo que importa, sino la temperatura que mantiene
en el cuero cabelludo. Al encontrarse más fresca
la nuca, los insectos no encontrarán el ambiente
adecuado para su desarrollo. Otra recomendación
puede ser el uso de lociones o repelentes en dicha zona,
para prevenir la invasión.