Cuando
son muy graves, las quemaduras pueden provocar una insuficiencia
circulatoria e incluso llegar a causar la muerte. Sea
cual sea el tipo de lesión, lo primero que debemos
hacer ante una quemadura, después de proteger la
zona, es enfriarla. Frente a una quemadura leve, de extensión
inferior a la mitad de la palma de la mano de la víctima,
que no es profunda y que no está situada en un
orificio natural, después de haber alejado el agente
causante de la lesión, se debe
refrescar la zona con agua fría durante unos 5
minutos; quitar la ropa que pueda haber en contacto con
la quemadura a no ser que esté pegada, y proteger
la quemadura con un apósito o gasa esterilizada.
Ante cualquier duda, llamar al médico.
Frente a una quemadura grave, profunda o situada en un
orificio natural, después de haber apartado la
causa de la lesión y ponerla a salvo, se debe refrescarla
inmediatamente con agua fría durante 5 minutos;
quitar la ropa o tejidos que la cubran excepto si están
pegados; tumbar a la víctima sobre la parte del
cuerpo que no esté quemada; llamar a los servicios
de urgencia, sin olvidar vigilar a la víctima hasta
que sea atendida.
Las quemaduras graves no debe cubrirse con nada; lo mejor
es esperar a que lleguen los servicios de urgencia.