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[...continuación]
Más interés por parte
de las mujeres
El
estudio revela que las mujeres son en general más
activas a la hora de buscar información sobre la
salud. En general, el tipo de información que los
pacientes querían era la necesaria para tomar decisiones
sobre el tratamiento de su enfermedad: conocimiento directo
del diagnóstico, información sobre el progreso
de la enfermedad y su pronóstico, alternativas de
tratamiento, diversidad de medidas terapéuticas e
indicaciones y contraindicaciones de los tratamientos específicos.
En cuanto a las fuentes de información
y según afirma la Fundació Biblioteca Josep
Laporte, "el médico sigue siendo la fuente de
información principal y la más creíble
para los pacientes entrevistados, y el paciente valora el
contacto personal con el facultativo como algo muy positivo.
Esto dificulta el desarrollo de la teleconsulta". Tras
el médico, el farmacéutico, Internet, la televisión
y la consulta bibliográfica, son las principales
fuentes de información de los pacientes.
En cuanto a la satisfacción con la información
recibida por el médico general, los pacientes la
entendían integrada en un proceso bidireccional.
Cuando la información no formaba parte de un buen
proceso de comunicación era motivo de insatisfacción.
Por otro lado, los farmacéuticos constituyen en el
estudio la fuente de información más satisfactoria
en términos generales, como también fueron
valoradas positivamente otras organizaciones, como las asociaciones
de donantes, los grupos de discapacitados y otras organizaciones
de servicios sociales.
Internet, una herramienta
también sanitaria
Para
los pacientes incluidos en el estudio, Internet puede modificar
profundamente la relación y el intercambio de información
entre los proveedores de asistencia sanitaria y los pacientes.
La relación personal es más valorada que la
consulta virtual con un médico o especialista. Internet
plantea dudas y recelo entre los pacientes como: la fiabilidad
y calidad de la fuente de información, la necesidad
de acreditación de la fuente, la posibilidad de que
el paciente presente datos poco fiables, desconfianza e
inseguridad sobre el resultado de las pruebas y la ausencia
del contacto personal e incluso físico del médico,
considerado imprescindible por el paciente.
No obstante, Internet era valorado positivamente como una
herramienta para aspectos administrativos e informativos
como concertar una cita, elegir un especialista, solicitar
recetas y acceder a información sobre cualificación,
especialización y experiencia de los médicos.
En el estudio, se dieron actitudes tanto activas como pasivas
en torno al cuidado de la propia salud. Los que presentaba
actitudes más activas visitaban al médico
en cuanto se sentían mal o para realizar chequeos
periódicos, solicitan información sobre enfermedades,
tratamientos y medicamentos incluso manteniendo el control
sobre la elección de las alternativas terapéuticas
y solicitando información para tomar decisiones.
Además, eran pacientes más cumplidores de
los tratamientos y de las recomendaciones sobre estilos
de vida que realizaba su médico.
Los pasivos, que iban menos al médico,
no se realizaban chequeos y aceptaban informaciones parciales
sobre su salud y su tratamiento, no cumplían correctamente
el tratamiento y mostraban menor confianza hacia su médico.
En general, los pacientes no parecen dispuestos
a realizarse pruebas genéticas para el diagnóstico
de enfermedades por miedo y porque prefieren no conocer
su predisposición a padecer alguna enfermedad en
concreto. Sí les parecían interesantes como
forma de prevenir la posible transmisión de una enfermedad
a sus hijos.
Derechos y obligaciones
Los entrevistados reconocieron como derechos del paciente
el derecho a tiempos de espera razonables, a solicitar y
recibir información en términos comprensibles
sobre la enfermedad y los tratamientos alternativos disponibles
y a tomar una decisión basada en la información
recibida.
Como obligaciones, los participantes insistieron en el cumplimiento
de los tratamientos, su posología y duración
y las dietas y estilos de vida. Las obligaciones relativas
a la prevención y los estilos de vida se limitaron,
según el estudio, a un plano teórico.
Estudio europeo
El estudio "El Paciente del Futuro" se ha realizado
en ocho países europeos: Reino Unido, Alemania, Italia,
Eslovenia, Suecia, Polonia, Suiza y España. Destaca
el hecho de que los europeos dan una gran importancia a
la relación con el médico y en países
como España, Italia y Eslovenia existe una preocupación
creciente por las listas de espera y sus consecuencias.
En resumen, los europeos piden un acceso mejor, más
rápido y justo a la Sanidad. La atención personalizada
por parte de los médicos se considera influyente
en la efectividad del tratamiento y se valora positivamente
la ampliación del período de consulta y la
posibilidad de disponer de mayor calidad y cantidad de información.
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